BIENVENIDA SEAS!

A ti hermosa mujer, sucursal de la energía creadora te invitamos a formar parte de esta gran tribu planetaria, queremos que asistas a esta a cita sagrada dedicada al despertar de la diosa que habita en cada una de nosotras. Lunandina es la confluencia de corazones libres, un espacio de crecimiento y reflexión creado a manera de constelación de energía femeninas que vibran para conectarnos con la naturaleza, compartir y aprender unas de otras, encender nuestro fuego interior, alimentarnos del amor y curar a la tierra a través de nuestra propia sanación. ¡Luminosas, amorosas, reflexivas y sensitivas, que así nos encuentre reunidas la Lunandina! Bienvenidas diosas!

jueves, 10 de octubre de 2013

Los misterios de la sangre


Por Durga Bernhard

Al principio, según la Tradición de la Mujer Sabia, todo empezó, como siempre, en el nacimiento. La Gran Madre de Todo dio a luz y la Tierra salió del vacío. Entonces la Gran Madre de todo dio a luz una y otra vez, y la gente, los animales y las plantas aparecieron en la Tierra. Todos tenían mucha hambre. ¿Qué comeremos? Preguntaron a la Gran Madre. “Ahora vosotros me coméis a mí”, respondió con una sonrisa. Pronto hubo muchas vidas, pero a la gran Madre de Todo le gustó tanto crear y dar a luz que no quiso parar. “Ah”, dijo sonriendo, “ahora yo os como”. Y así sigue haciendo. Todos venimos de la misma madre. La mujer sabia. Volveremos a su abrazo, su vientre rico en sangre, su sangre que es vida y da vida. Su poder es su sangre que fluye y fluye, su sangre que es vida y da vida. La sangre menstrual de cada mujer y la sangre de cada nacimiento son un misterio sagrado.


¿Qué son los misterios de la sangre? ¿Por qué son tan importantes para entender la Tradición de la Mujer Sabia?

Los misterios de la sangre nos enseñan que la sangre menstrual y la sangre del parto son sangres sagradas, sangres de poder, sangres curativas. Los misterios de la sangre nos enseñan a recordar que la vida y la curación vienen de una mujer y vuelven a ella, a la mujer que sangra y sangra. Y no muere.

Los misterios de la sangre revelan que la sangre menstrual (en tiempo lunar) y la del parto son tan sagradas, tan llenas de potencial, de vacío, que se pueden usar, no sólo para curar, sino para nutrir. La sangre de la mujer sagrada es sangre nutritiva, sangre de amor, de abundancia, sangre que cura la tierra.

Los misterios de la sangre recuerdan el inmenso poder de la mujer que sangra. Un poder suficiente para compartir de madre a madre, de nutriente a nutriente.

Cuando sangramos en la tierra (en la fantasía o en la realidad) nuestro poder nos arraiga a la vez que fluye nuestra sangre a través de la chakra de raíz en la tierra.

Al sangrar en la tierra, sangrar libremente, nos conocemos como mujeres, como nutrientes de la vida, como quienes dan alimento a las plantas, un alimento sagrado: nuestra sangre de luna.

Soy mujer que da alimento para asegurar la vida en la tierra. Con el poder de mi sangre lunar, mi sangre, el poder de mi parto, mi sangre, alimento a la tierra, que nos alimenta a todos. Cada mes recuerdo: Soy mujer. Soy tierra. Soy vida. Soy alimento. Soy cambio.

Soy mujer, que mira sus cambios de frente: visiones lunares hormonales armónicas y agitadas, oráculos de ovulación, locuras premenstruales, orgasmos de complicidad, éxtasis de partos, bendiciones de lactancia, emociones de menopausia.

Soy un todo. Soy mujer. Conozco la vida, la muerte, el dolor, y la salud de mi médula, de mi vientre. Conozco los lugares sangrientos: el espacio estrecho entre la vida y la muerte, el espacio sangriento del nacimiento, el desorden de la vida nutriente, el flujo de sangre al dejar pasar la vida. Soy mujer. La sangre es mi poder. Un poder de paz. Sangre de paz.

Mi sangre es alimento sagrado. Mi sangre nutre al feto que crece. Mi sangre se vuelve leche para alimentar a mi hijo. Mi sangre fluye en la tierra como alimento sagrado para la gran Madre, Gaia, Madre Tierra.

Gaia, la de formas sangrientas. Mujer, la de formas sangrientas. Sangre de alimento. Pero sangrienta. Sangre menstrual sangrienta, sangre de parto sangrienta. Sangre de paz, sangre de alimento. Sangre de salud/plenitud/sacralidad, no de sacrificio. La Tradición de la Mujer sabia es una mujer de manos ensangrentadas, de muslos ensangrentados, una mujer que da a luz, que ve el otro lado de las cosas.

La salud/plenitud/sacralidad está siempre cambiando. La vida es misteriosa, se mueve en espirales de cambio. Las espirales se mueven hacia, a través de y desde el vacío. Cambian creando un agujero para que podamos ver el sagrado regalo de salud de nuestra totalidad.

“Siéntate aquí, hermana, en el suave césped verde, y da tu sagrada sangre de luna a la tierra, de vuelta a la espiral de la vida. Deja fluir la sangre roja de tu vientre en el verde y marrón de la tierra. Siéntate aquí. Relájate, cierra los ojos y recibe las visiones. Descansa ahora y da tu sangre lunar como alimento a las madres que nos alimentan. Relájate y recibe las visiones”.

 El tiempo de la menstruación, según la Tradición de la Mujer Sabia, es un tiempo de visiones. Cualquier mujer que preste atención a estas visiones encontrará el poder de los chamanes, los curanderos, las mujeres de medicina.

“Añade una pedazo de hoja roja a tus preparaciones, cualquier hoja roja excepto de hiedra venenosa. Hará la medicina más fuerte”, dice una amiga, aprendiz de chamana de una nativa americana.

Estos son los poderes de la mujer menstruante, la menopáusica, y la post-menopáusica:

-Unidad con la tierra como presencia de respuesta nutriente.
-Comunicación con plantas, animales y piedras.
-Creadora del tiempo meteorológico.
-Cambiante de formas.
-Invisibilidad.
-Comunicación con hadas, devas, elfos, dragones, unicornios.
-Presciencia.
-Agudeza de olfato, gusto, oído, vista, tacto.
-Curación.


La Tradición de la Mujer Sabia entiende la curación como un misterio de sangre. Sangre de vida y muerte, sangre de nutrición, son el conocimiento natural de la mujer, las cosas que nos hacen sabias.

Fuente: Susun Weed

Traducción: Carmen Valenzuela-Cervantes

Los ciclos de la mujer y la luna

Por Miranda Gray

El caso de la menstruación femenina es uno de los ejemplos más claros de esta tendencia nuestra a omitir el lado introspectivo que caracteriza a los valores yin. El ciclo menstrual es un conjunto de fases donde la mujer tiene el potencial de conectar, mensualmente y a través de su propio cuerpo, con la creatividad que se desprende de todo ciclo vital de muerte y renacimiento.

Tiempo lineal y tiempo cíclico. Ritos de iniciación (Nacimiento y Renacimiento).
Hay un momento en la vida de la mujer donde comienza a sentirse parte integrante y conformante del proceso creativo de la naturaleza. El punto de inflexión lo marca su primera menstruación. Antes de ese momento, la mujer es todavía una niña y vive un tiempo lineal caracterizado por el discurrir homogéneo de sus días sin cambios importantes en su naturaleza emocional y energética.
La primera menstruación es un momento importante en la vida de la mujer. Por desgracia este momento pasa desapercibido en la mayoría de los casos o se vive sin la conciencia y la importancia que tendrá para la mujer este acceso fisiológico y corporal con el ritmo vital. En nuestra sociedad actual no hay una educación enfocada a informar a las niñas que a partir de su primera menstruación los días no van a ser iguales. Las chicas adolescentes de hoy en día no tienen una información clara y precisa de que su biología va a transformarse y se estructurará en ciclos. Para una adolescente es importante saber que cada uno de los días van a ser diferentes a lo largo de un mes y que, sin embargo, volverán a repetirse mes tras mes. Esta repetición va a generar un ritmo del que podrán ser conscientes con tan sólo observarlo, vivirlo. La finalidad de concienciarse de su ciclo es poder explorar cada uno de los diferentes matices diarios sin perderse emocionalmente dentro de esta variedad tan rica de posibilidades.
Muchas de las madres no pueden informar a sus hijas de este hecho porque ni siquiera ellas saben que existe esta posibilidad, tampoco los padres. La sociedad nos exige vivir desconectadas, nos pide que volvamos a ser seres asexuadas volviendo al tiempo lineal de nuestra niñez.
Una vez la mujer ha accedido a su naturaleza cíclica, es imposible desconectarse y querer volver a vivir en un tiempo lineal. Sería como querer retornar biológicamente a nuestra infancia, y esto la naturaleza no lo contempla. Sin embargo la sociedad sí nos exige esta homogeneidad en nuestros patrones de conducta, nos demanda seguir igual día tras día, sin cambios a lo largo de un ciclo mensual. Nuestro péndulo vital nos obliga a bajar, a bucear y explorar nuestra naturaleza interna, mientras que la sociedad exige constantemente estar arriba, disponibles, activas, yang, fuera, al frente, ignorando los ciclos yin de interiorización. La mujer, en su descenso a lo profundo trae al mundo externo el yin, ella es la portadora de sus cualidades, pero para ello necesita conectar con esa parte, necesita distanciarse durante una fase de su ciclo para volver al mundo externo, yang, con la sabiduría adquirida en su descenso.
Por esta razón muchas mujeres viven cada mes de manera conflictiva esta oportunidad que la naturaleza brinda. Lo llamamos síndrome premenstrual. Son unos días de conflicto donde la naturaleza empuja a la mujer hacia lo profundo, mientras que la sociedad la retiene impidiéndole ese acercamiento. Y así la mujer vive un periodo de gran conflicto donde su visión interior contrasta con una realidad exterior que ha extremado sus valores hasta el punto también de desvirtuarlos. La falta de información a la hora de entender este proceso es muchas veces la causa que impide tanto a la mujer como al hombre tomar conciencia de este hecho. Dialogar con las energías que se despiertan durante la menstruación a lo largo del ciclo puede ayudar a la mujer a recuperar parte de su equilibrio. Este diálogo necesitará de un distanciamiento responsable y consciente de la actividad y el ritmo que se viven fuera.
Nuestros antepasado celebraban los inicios de los ciclos, y la primera menstruación de una mujer era motivo de celebración para la comunidad. Pero los ritos de iniciación tan importantes en estas sociedades también han desaparecido de nuestra manera occidental de entender la vida, así como el sentido sagrado de la misma. Esta carácter sagrado no era otra cosa que sentir en carne propia esa conexión con el pulso, con los latidos de la vida. De igual importancia y significación para la mujer son las alteraciones biológicas que se producen en su ciclo mensual, como son los embarazos o la menopausia. También la menopausia deberían igualmente celebrarse como final de un periodo y renacimiento a otra etapa. Pero al perder el sentido de los cambios, hemos perdido la heterogeneidad que genera diferencia, alternancia y vida, en favor de una homogeneidad cada vez más estéril y aburrida. ¿Qué podemos hacer? Experimentar con curiosidad cada fase de nuestro ciclo mensual, integrarla, celebrarla y dejarla marchar. Y emocionarnos y agradecer al sentir el ritmo.

Cuatro Fases
Sociedades antiguas y todavía hoy comunidades indígenas separaban y aislaban a las mujeres que estaban menstruando para, precisamente aprovechar al máximo el potencial vital y creativo que la mujer portaba dentro. Una información ancestral valiosa que se utilizaba para ayudar, nutrir, inspirar y dirigir a la comunidad donde habitaban. Para ponernos en contacto con estas energías creativas que se liberan durante el ciclo mensual podemos distinguir cuatro fases fisiológicas que son las fases de todo proceso creativo y también las fases de gestación de la naturaleza.


1. Muerte (culminación, menstruación)
El ciclo comenzaría con el primer día de sangrado. Un momento en el que se cierra el ciclo anterior y se da comienzo a un nuevo ciclo. Este dejar ir dura entre 3 y 5 días más o menos dependiendo de la mujer. Es éste un momento de muerte e introspección, de liberación de un ciclo que se ha completado. En esta fase la mujer tiene el potencial de contactar con ese interior frío, oscuro, receptivo que forma parte intrínseca de su naturaleza. Un momento de intimidad y aproximación a un espacio interno profundo, muy profundo, que nos recuerda unos valores hoy por hoy olvidados.

2. Renacimiento (preparación, comienzo)
Después de los días de menstruación el cuerpo de la mujer comienza a prepararse para gestar un nuevo óvulo en los ovarios, es la fase de renacimiento. Esta preparación tiene a nivel vital externo su expresión en la planificación preliminar de las ideas que darán lugar a nuevos proyectos. Esta es una fase donde podemos encontrar inspiración en todo aquello que nos rodea, pudiendo disfrutar de una forma renovada de la relación con nuestro entorno. La naturaleza intuitiva de la mujer irá seleccionando aquello en lo que ir fijando su atención pero todavía sin decidir una forma, simplemente jugando.

3. Pensamiento (dirección)
Esta fase da paso a unos días en los que la mujer empieza a contactar con la dirección que quiere dar a esas ideas, gestándose la intención y la forma de un proyecto, idea o causa determinados. También aquí la intuición de la mujer tiene un papel relevante en la toma de decisiones y prioridades. A nivel fisiológico el óvulo ha viajado de los ovarios al útero y se encuentra en su fase más receptiva esperando a unirse a un espermatozoide. Éste es por ello un momento donde la mujer se expresa a un nivel más externo y sus deseos personales son menos importantes, se va preparando ya aquí para una posible maternidad. En esta fase la mujer puede aportar gran ayuda y nutrimento a otros miembros de su entorno o comunidad.

4. Creatividad (creación)
Y por último llegamos a los días previos a la menstruación. Uno de los momentos donde la mujer está más frenética y creativa en su vida cotidiana pues el óvulo, si no ha sido fecundado por un espermatozoide, tienen el potencial de hacerlo a otros niveles tomando la forma de proyectos y causas que se concretan y exteriorizan con la estructura y potencia natural que ha ido gestándose a lo largo de las etapas anteriores. La mujer en esta fase empieza ya a sentir la llamada interna y van creciendo recíprocamente su intuición o su lucha, conforme se adentra o se resiste a esta reunión con la parte de su naturaleza más desconocida y recóndita.

Y vuelta a empezar
Y así llegamos de nuevo a la fase donde el óvulo y el tejido que recubre el útero son expulsado fuera del cuerpo. La mujer puede acceder aquí a su naturaleza más yin. La mujer en esta fase conecta con soluciones y salidas creativas, encuentra los matices, resuelve los enigmas. Se completa y despide un ciclo, y se va madurando el inicio del próximo.
Parecería obvio resaltar que la forma de entrar en conexión con las energías de cada fase no proviene de la razón y el entendimiento intelectual de estos ciclos. Con este artículo corremos quizá el riesgo de que la lectura del mismo pueda generar una barrera intelectual superficial que impida un acercamiento más vivencial. Sin embargo hemos considerado importante facilitar esta información y hacerlo desde la perspectiva integradora del ciclo básico del yin y elyang.

1. Rememora tu primera menstruación. Reúne en casa a familiares y amigos, y atrévete a celebrar ese momento como celebras tu cumpleaños. Busca entre tus recuerdos la fecha o época del año donde tuviste tu primer ciclo, si no consigues acordarte, establece una fecha simbólica. Celebra este evento anualmente; estás celebramos el inicio a la vida cíclica. En ocasiones sorprende cómo nuestra fecha de nacimiento, nuestro cumpleaños, es cercana o coincide con la fecha de nuestro primer periodo.
Aprovecha los regalos que te hagan o te hagas para lucirlos durante los días de tu menstruación a lo largo del año. Esos días vístete para ti. Elige colores que te acompañen en tu introspección: negro, marrones, violetas…
Otra sugerencia es que os reunáis varias amigas cuya fecha de inicio a la vida cíclica coincida en el tiempo. Animaros a compartir y celebrar ese momento.


2. Ir sincronizando tu menstruación con la Luna. A lo largo de los dos o tres primeros meses es importante observar la luna y entender cómo está funcionando tu ciclo actualmente. Posteriormente podemos empezar a sincronizar nuestro periodo con los días de Luna llena, o de Luna nueva. Sincronizarnos con la luna llena nos brinda la oportunidad de exteriorizar y dar forma en el mundo a nuestra creatividad interior. Sincronizar con la luna nueva nos lleva a un periodo de mayor introspección profundizando en el misterio y la intuición. Dependiendo del momento vital en el que nos encontremos puede apetecernos más sincronizarnos con uno u otro.
Para conseguir esta sincronización fijaremos nuestra intención en un plazo relativamente flexible de tiempo, por ejemplo 1 año, y cada mes alrededor de la 2ª semana que es la fase de nuestro ciclo mensual relacionado con la dirección y los proyectos, nos centraremos en recordar nuestro objetivo. Podemos utilizar la siguiente frase para programarnos y fijar nuestra intención en sincronizarnos “Sincronizo mi ciclo mensual interno con el ciclo de la Luna. La próxima primavera (verano/otoño/invierno) mi menstruación empezará con la Luna llena (nueva)”. Este margen de 1 año es recomendable para intentar no caer en procesos obsesivos de competencia personal, y permitir que esta pauta corporal se vaya instaurando en nuestro cuerpo de manera paulatina y relajada.


Fuente:

Miranda Gray (1995). Luna Roja. Los dones del ciclo menstrual. Gala Ediciones.


  

martes, 30 de julio de 2013

Celebrando el año de la Semilla Galáctica 2013




"Soy mujer de la tierra alumbrando con luz de luna, me coronan las estrellas y las diosas viven en mi. 
Soy la fiesta de la vida danzando en el universo, mi alegría es medicina y las diosas viven en mi.
Soy mujer medicina cantando a los elementos, mamakilla es mi guía, la pachamama es mi hogar.
Soy la mujer sagrada, soy agua, soy tierra y vida, soy savia, fuego y aire, amor y libertad.

Madre tierra llévame, contigo siempre estaré, pachamama llévame hacia el mar"


"El espíritu voló y en alegría se convirtió"



¡Lunandina: 
Un verdadero círculo de vida!

 

¡Sedas al aire aludiendo al elemento!






Que no falte el abuelo fuego; símbolo de la creación!


Gracias Cata por ayudar a encenderlo...



Semillas, tambores, palmas y maracas!!!






Cantando y girando en circulo: 

Agua vital: purifícame,
fuego del amor, quema mi termor,
viento del alba, llévame a volar,
Madre Tierra vuelvo a mi hogar
¿A dónde? a este lugar!!!

Gracias Lunita por compartir este bello canto!!! 



Mucha energía, buena semilla y un abrazo lleno de amor a todos los seres maravillosos que estuvieron allí para celebrar con tanta alegría!

jueves, 18 de julio de 2013

CONOCER PARA PODER SER

Iglesia y patriarcado
¿Tiene alma la mujer?

Víctor Montoya
Rebelión

En muchas épocas y culturas se puso en duda la condición humana de la mujer. Se usó y abusó de ella como un objeto cualquiera. Los hombres, en ciertas civilizaciones, no estaban convencidos de que la mujer fuera enteramente una criatura humana, y en el Concilio de Mâcon, en el siglo IV de nuestra Era, se discutió frenéticamente si acaso la mujer tenía alma, habiéndose resuelto la cuestión por una escasa mayoría.

Durante siglos fueron pocos los que cuestionaron la inferioridad de la mujer, incluso hubieron quienes suponían que el cerebro femenino era más pequeño que el del varón y su naturaleza más emotiva. “En la Edad Media, los teólogos (todos ellos hombres) discutían incluso si las mujeres eran seres humanos -¿Tienen un alma, o eran más equiparables a los animales superiores, como los caballos y perros?-. Las mujeres mismas internalizaron estas actitudes y creían en ellas o las aceptaban” (Waters, M-A., 1977, p. 87).

La Iglesia católica, que ejerció un poder omnímodo sobre el mundo feudal y constituyó la única institución educativa hasta los albores del capitalismo, fue la primera en predicar que la opresión de la mujer era algo “natural”, puesto que en el Génesis se dice que tiene que vivir sometida a la autoridad del hombre. Otro ejemplo, los Diez Mandamientos del Antiguo Testamento no se refieren, en realidad, más que al hombre, mencionándose a la mujer solamente en el noveno, confundida con los criados y los animales domésticos.

Según el cristianismo, la mujer dependía del hombre no sólo porque fue creada de una de las costillas de éste, sino también porque se hizo “pecadora”, corruptora que trajo todos los males a la Tierra, sobre cuyas premisas se fundamentaron las doctrinas misantrópicas de la continencia y la negación a la carne. La mujer estaba considerada como apóstol del diablo y como amenaza potencial para los intereses espirituales del hombre. De modo que, durante el auge del romanticismo y la caballerosidad hacia la mujer, se cometieron discriminaciones tan brutales como el uso del cinturón de castidad. Los romanceros dan cuenta de que los caballeros, antes de partir a las cruzadas, dejaban a sus mujeres en los conventos por razones de honor.

Las mismas instituciones, encargadas de tender un manto negro sobre la sexualidad femenina, se encargaron de pregonar la idea de que la mujer decente no tenía sensaciones de placer sexual y que su órgano genital era un orificio oscuro y sucio, que no debía mirarse ni tocarse.

El celibato, como requisito fundamental para el sacerdocio, era sinónimo del desprecio por el cuerpo y el sexo. La Iglesia católica impuso a sus feligreses una vida de abstinencia de las relaciones sexuales, puesto que en los tiempos paganos de la antigüedad se consideraba el celibato como algo más honroso que el matrimonio. Esta idea de pureza religiosa ha aumentado la tendencia a quitar valor al matrimonio y envilecer las relaciones sexuales, y ha llevado a que centenares de sacerdotes, monjes y monjas se esfuercen por llevar una vida de continencia; claro está, el dogma de la perenne virginidad de María, que representa ante todo un modelo eminente y singular de maternidad, ha perpetuado la idea de que las relaciones sexuales son inmundas. Una tradición católica y ortodoxa, de hace unos quince siglos atrás, sostiene que María fue siempre virgen, lo que significa que ella y José nunca tuvieron relaciones sexuales, y que los hermanos de Cristo, mencionados en la Biblia, eran en realidad primos. Esta idea consolidó la tradición del celibato para monjas y sacerdotes, aunque algunas investigaciones confluyen en señalar que los “cuatro evangelios canónicos” proporcionan evidencia concordante de que Cristo tuvo verdaderos hermanos y hermanas en su familia. Por cuanto se debe aceptar el claro testimonio bíblico de que, después del parto virginal de María, José llevó una vida conyugal normal con María y engendró otros hijos e hijas. Además, esta controversia indujo a la teología a reflexionar en torno a esa mentalidad tan arraigada entre los católicos: de que el placer es algo malo, que deteriora, y que es mejor el sacrificio. Que al cuerpo era mejor ofrecerle palos que placer.

Los reformadores del siglo XVI, quienes encontraron en Martín Lutero a su máximo exponente, rechazaron el celibato religioso y la concepción de que la mujer era un ser maligno. Empero, propagaron la retrógrada teoría de que la mujer estaba adecuada por naturaleza para una vida de servidumbre y sumisión, y que dentro de la familia debía obedecer a su marido, porque el hombre era la imagen y la gloria de Dios, y ella la gloria del hombre. “La autoridad espiritual del marido manifestaba un colorido necesario: la inferioridad de su esposa. Esta inferioridad provenía de dos fuentes. En primer término, ‘la naturaleza de la mujer’ la encuadraba dentro de una vida de sumisión. Las analogías biológicas eran populares como elementos de sostén de esta posición: los hombres eran la cabeza, el cerebro, las mujeres eran el cuerpo” (Hamilton, R., 1980, p. 96).

Para la Iglesia, el matrimonio se trocó en el único sacramento capaz de dignificar a la mujer ante el hombre y la sociedad. Una mujer fuera del matrimonio valía tanto como una mujer que no podía traer hijos al mundo. J. J. Rousseau estaba también consciente de que el único lugar donde la mujer podía realizarse y existir como individuo -o sea, como ciudadana-, era dentro del contexto familiar. Por eso mismo, era costumbre que la mujer se case relativamente joven, y que, una vez desposada, se ocupe de los deberes del hogar y la educación de los hijos.

Desde la antigüedad, la mujer culta y dedicada a la vida profesional estaba vista como un ser indeseable, anormal y poco femenina; en cambio una mujer que vivía como ángel de la guarda del hogar, dedicada a la maternidad y la felicidad del marido, encajaba perfectamente en los cánones de la Iglesia. En primer lugar, la mujer debía ser devota, ya que si amaba y obedecía a Dios, amaría y obedecería también a su marido; y, en segundo lugar, la mujer debía cultivar la “elegancia social” y, sobre todo, la tolerancia, pues una mujer jovial, amable y de carácter afable -en especial para con el marido- evitaría toda violencia y furor.

Por otro lado, cabe añadir algunas líneas sobre la imagen creada por la religión católica respecto a la “mujer detestable y la mujer venerable”, puesto que ésta es una de las lápidas que más ha pesado sobre la mujer en el mundo cristiano, y, aunque los historiadores admiten que los primeros cristianos no adoraban ni veneraban a mujer alguna, se sabe que desde el esclavismo se identificó a las mujeres con dos arquetipos que representan lo “malo” y lo “bueno”. Es decir, con dos tipos de mujeres diametralmente opuestas: una es Eva, la otra María. La primera se asocia con la “impureza”, el pecado, la maldad y la sexualidad; en tanto la segunda se asocia con la “pureza”, la obediencia, la inocencia y la mediadora entre la Divinidad y la humanidad. Todo arranca de la creencia de que Eva escuchó a Satanás por medio de la serpiente y María escuchó a Dios en boca del ángel Gabriel. Eva fue expulsada del Paraíso por “pecadora”, condenada a ser dominada por el hombre y a “parir a sus hijos con dolor”; en tanto María, quien no recibió mancilla y concibió sin pecado original, fue declarada santa entre todas las mujeres. Así, Eva es la “pecadora” y María la “purificadora”, o como dice el refrán: la muerte a través de Eva y la redención a través de María.

Sin lugar a dudas, la sociedad patriarcal se aprovechó de estos valores ético-morales promovidos por la veneración a la Virgen María y su imagen, para conservar los valores tradicionales relacionados con los valores machistas de la sociedad, como ser la castidad, obediencia y sumisión; más todavía, estos arquetipos permanecen latentes en el subconsciente colectivo, puesto que se sigue nombrando a Eva cuando se trata de censurar la conducta de las mujeres que no aprecian la “limpieza moral” o se rebelan contra el sistema patriarcal en defensa de sus legítimos derechos. 

Bibliografía

-Hamilton, Roberta: La liberación de la mujer, Ed. Península, Barcelona, 1980.

-Waters, Mary-Alice: Maxismo y feminismo, Ed. Fontamara, España, 1977.

Víctor Montoya es escritor boliviano, residente en Estocolmo (Suecia).



Los Dones de tu Ciclo Menstrual


Las antiguas culturas conocían sin duda el poder la menstruación, un saber y aceptación que aún persiste en determinadas aunque escasas sociedades; pero ocurrió que los varones de las primeras sociedades empezaron a considerar este poder como un peligro para ellos, con lo que aquellas practicas que las mujeres habían establecido para tratar con las energías creativas inherentes a un proceso natural de sus organismos se convirtieron en objeto de duras críticas. 

La menstruación pasó así de considerarse santa y sagrada a convertirse en sucia y contaminante, y se fomento la idea de que la mujer esos días era una fuente de “energía destructiva andante”, en base a que tras su feminidad escondía un tremendo poder mágico. Se llegó a la conclusión de que la única forma de contener tal poder era alejar a la mujer de la comunidad y de la tierra, pues se pensaba que esta magia “desenfrenada” no sólo afectaba a todo aquello que estaba en contacto con la propia mujer, sino que era especialmente peligrosa para los hombres y su modo de vida, sus pertenencias y sus ganado.

Tenemos que darnos cuenta, de que una parte de nuestra actitud respecto a la menstruación ha sido creada por la sociedad; una vez que lo hagamos, podremos deshacernos del condicionamiento social y tendremos de la oportunidad de conectar con las energías creativas vinculadas al ciclo menstrual.

Las energías del ciclo menstrual no deben restringirse ni controlarse, puesto que el hecho de bloquearlas o coartarlas puede hacer que se vuelvan destructivas; por el contrario debe aceptarse como un flujo que tiene su propio modo de expresión y contra el que no podemos luchar. De este modo evitamos correr el riesgo de hacernos daño tanto física como mentalmente. No en vano, la mujer que opone resistencia está negando su propia naturaleza, por lo que el resultado suele ser la agresión, la ira y la frustración; razón suficiente por la que debemos permitir que las energías menstruales encuentren su expresión en los múltiples aspectos de la naturaleza femenina creativa.

La menstruación es una fase de introspección, un momento para escuchar a tu interior y a tu cuerpo. En el sangrado disminuyen en gran medida las barreras entre tu mente consciente y subconsciente, lo que te permite abrirte, y generar una interacción con tu consciencia corporal. Esta fase implica un retiro meditativo, pero eso no la convierte en negativa; casi siempre conlleva una sensación de aceptación y de formar parte de un todo, es una oportunidad ideal para dejar que tu expresión interna (subconsciente) llegue hasta tu mente despierta.

Este periodo brinda la capacidad de aumentar el conocimiento de las energías creativas, que antes de la menstruación eran inspiradoras, y ahora se conviertan en visionarias. El hecho de replegarse hacia el interior refleja que se siente la necesidad de tomar conciencia de nuestros niveles internos. El cuerpo incluso necesita dormir más, y la mente requiere más tiempo para soñar. Tus sueños pueden enseñarte mucho acerca de tu estado interior, de tu cuerpo, y de tu mente.

La necesidad física que te impone la menstruación es la de llevar un ritmo de vida más relajado. Los procesos mentales se tornan más lentos y hasta pueden detenerse totalmente en un punto de meditación o de trance. Las emociones sin embargo salen a la superficie con facilidad y extrema sensibilidad. Por ello te conviene alterar tu percepción en este aspecto; y en lugar de mantener un vínculo empático con las personas (experimentando las emociones como si fuesen tuyas), puedes actuar activamente sintiendo compasión por ellas/os. El hecho de sentir por los demás, en lugar de con ellas/os, te permitirá ofrecerles tu ayuda. Al cambiar la empatía por la compasión, puedes ayudarle desde la compresión.

Ejercicios:

- Meditación menstrual

Siéntate o recuéstate en un ambiente tranquilo y oscuro, y deja que tus ojos se acostumbren a la falta de luz. Siéntete segura y a salvo entre la reconfortante y protectora calidez de la oscuridad. En ella eres capaz de olvidar. La oscuridad de todas las cosas y la de tu propio interior te circundan; ábrete a ellas: el miedo no existe, sólo la aceptación, el amor y la reconciliación. Sobre ti ves la oscuridad del espacio y el resplandor de las galaxias y las estrellas; contempla la luna nueva y siente la presencia de la luz que brilla detrás. Acepta la oscuridad de tu interior, no como un aspecto malo sino como un manantial de renovación y transformación. La oscuridad es el origen de todos los seres: El Útero: oscuro, húmedo y protector; la fuente que te dió la vida y a la que regresarás...

- Toma conciencia de tu útero:

Siéntate comodamente en una habitación tranquila. Tal vez ya hayas practicado la visualización en otra oportunidad, pero si es la primera vez, siéntate en una silla con la espalda recta y las manos apoyadas sobre el regazo o los muslos, e inclina la cabeza hacia delante; otra posibilidad es que te acuestes en el suelo, con los brazos y las piernas levemente abiertas y apoyes la cabeza sobre algo blando, pero en esta posición corres el peligro de quedarte dormida.

Cierra los ojos y relaja tu cuerpo. Mientras espiras imagina que todas las tensiones y preocupaciones de la vida cotidiana salen de tu interior y caen sobre la tierra. Toma conciencia de tus pies y de la sensación de presión que recae sobre ellos. Deja que tu mente recorra tu cuerpo y reconozca los pies y las piernas, los brazos y las manos, el abdomen y el tórax, la cara y los hombres y el ritmo de tu respiración. Por último toma conciencia de la totalidad de tu cuerpo.

Ahora concéntrate en el útero: las trompas de Falopio se encuentran a cada uno de sus lados, y los ovarios en sus extremos. Céntrate en uno de tus ovarios y luego en el otro. Ahora visualiza cómo el útero aumenta de tamaño hasta abarca todo tu cuerpo. Siente cómo las trompas de Falopio extienden desde tus hombros y visualiza tus brazos, que se abren en ramas y están cargados de huevos cual si fuesen frutos en tus manos. Deja que la energía creativa de tu útero emerja desde tu interior, circule por tus brazos y llegue hasta tus dedos hasta hacerlos hormiguear. Asimila completamente la imagen de tu útero.

Poco a poco baja los brazos y deja que el útero vuelva a su tamaño normal. Reconoce mentalmente su presencia y luego toma conciencia del resto de tu cuerpo. Por ultimo abre los ojos y respira profundamente.

Después de este ejercicio es probable que te sientas muy serena o que tengas la necesidad de crear algo con el fin de utilizar la energia que ha surgido. No tienes por qué hacer una obra maestra; simplemente usa tu energía en la vida cotidiana, los trabajos manuales, la música, la poesía, la cocina, la jardinería, o bien en tus relaciones con los demás, ayudándoles a solucionar problemas o a sobreponerse a ellos.

- Nota de recomendación:

Si utilizas tampones, deja de hacerlo durante un tiempo para poder experimentar el sangrado. Los tampones anulan mentalmente la evidencia de la menstruación y hace mas difícil que la mujer la acepte. Prueba con las compresas; incluso puedes añadir la novedad de hacerlas tu misma con gasa o tisú y algodón, lo que dará la oportunidad de utilizar productos naturales y reciclables si así lo deseas. Observarás que por razones prácticas sólo podrás poner en práctica esto cuando no estés trabajando, ni tengas prisas, ya que los efectos derivados de sentir el flujo de sangre (una ralentización generalizada en la manera de moverte, comportarte y llevar a cabo las tareas que quieres hacer) se hacen más perceptibles.



Fuente: Del libro de Miranda Gray: LUNA ROJA "Los dones del ciclo menstrual".

viernes, 28 de junio de 2013

CONSEJOS PARA LAS USUARIAS DE LA COPA MENSTRUAL


LA MENSTRUACIÓN ES UN PROCESO NATURAL Y VITAL.
NUESTRA SANGRE ESTA VIVA Y LLENA DE NUTRIENTES! 
FEMINIDAD Y FERTILIDAD!!!

- Ten en cuenta los siguientes concejos

- Lee detalladamente las instrucciones antes de usarla.

- La copa trae muchos beneficios pero es necesario saber que el uso de la copa requiere de unos días, generalmente durante el primer ciclo, de adaptación. Igual que fue el acostumbrarse al plástico al de las toallas higiénicas desechables o la incomodidad de ponerse un tampón por primera vez; también tenemos algunas incomodidades con los primeros días de usar una copa menstrual… Estas incomodidades varían de mujer a mujer pero por experiencia propia y por algunos artículos y comentarios que he leído, estás son pasajeras y con el tiempo una va aprendiendo a usarla, a colocarla, a retirarla a tal punto que luego de algunos ciclos, lo hace sin problemas y eficientemente. Es solo cuestión de tiempo.


- Si al usar la copa las primeras veces, te manchas un poco, no te preocupes, todas las mujeres somos diferentes por dentro algunas demoramos en aprender a colocarla correctamente. También puede pasar que un poco de flujo quede fuera de la copa y manches tu ropa interior, te recomiendo usar un protector de tela por si acaso. Si no la estas colocando bien puedes intentar a ponerla de otra forma probando otra forma de doblarla.

- Cómo hago para lavar la copa en un baño público? Un buen tip para las chicas más tímidas es entrar al baño con una botellita de agua y enjuagar la copa sobre el inodoro con esa agua para después lavarla en el lavabo con algo de jabón.

- Esto es importante!!! al enjuagar la copa se debe usar agua fria, el agua caliente en contacto con la sangre puede hacer que la silicona cambie de color o tome olor. Luego de enjuagarla, se la puede lavar con agua tibia y algo de jabón neutro (es mejor que no tenga olores o que sea muy fuerte para que tu copa tenga más años de vida).

- Al momento de esterilizar, debe ser en bastante agua que ya este hirviendo para que la copa no toque el fondo de la olla y no por más de 10 minutos, esto le da más tiempo de vida a la copa. Lo recomendado es esterilizarla al comienzo del ciclo y al final antes de guardarla. Lavarla bien o esterilizarla con alcohol el resto de veces que sea necesario. Chequeen el video de como limpiar una copa menstrual para más información.

- NO TE OLVIDES LA COPA EN EL AGUA HIRVIENDO!!! Se derrite! Si eres olvidadiza, ponte algún tipo de alarma o recordatorio de celular cuando la pongas en el agua. Yo la pongo y no me despego de la ollita hasta retirarla, me conozco!

-Nunca la pongas en cloro, la idea es no poner nuestro cuerpo en contacto con químicos, y el cloro es dañino, además no hace falta, esterilizándola es suficiente.


- Ojo! Si estas usando la copa y comienzas a sentir cólicos muy fuertes que van en aumento, fuera de lo normal, no te asustes. Simplemente retira la copa lo antes posible. Luego siéntate en el inodoro un momento y relaja los músculos vaginales, permitiendo que la sangre fluya. Lo más probable es que hayas puesto la copa demasiado arriba y esta haya bloqueado el cuello uterino, el cual necesita estar libre para dejar salir la sangre menstrual, si esto no ocurre se genera presión en el útero, lo cual genera dolor.

Texto tomado de: http://lunafeliz.com/preguntas-y-respuestas-sobre-las-copas-menstruales/

Allí podrás encontrar toda la información que necesites para usar tu copita menstrual:

¡¡¡ BIENVENIDA AL CAMBIO!!!






"¿Qué tipo de hombre estás buscando?"


En una breve conversación, un hombre le pregunta a una mujer lo siguiente:
"¿Qué tipo de hombre estas buscando?"
Ella se quedó un momento callada antes de verlo a los ojos y le dijo: "¿En verdad quieres saber?" Él respondió "Sí"
Ella empezó a decir, "Siendo mujer en esta época, estoy en una posición de pedirle a un hombre lo que yo sola no puedo hacer por mí. Yo pago todas mis facturas, yo me encargo de mi casa, yo voy al súper, yo hago las compras y todo sin la ayuda de un hombre. Yo estoy en la posición de preguntar, ¿Qué es lo que tú puedes aportar en mi vida?"
El hombre se le quedó viendo.
Él claramente pensó que ella se estaba refiriendo al dinero. Ella rápidamente sabiendo lo que él estaba pensando dijo, "No me estoy refiriendo al dinero. Yo necesito algo más. Yo necesito un hombre que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida".




Él cruzó los brazos se recargo en la silla y mirándola le pidió que le explicara. Ella dijo, "Yo busco a alguien que luche por la perfección mental, porque yo necesito a alguien con quien conversar y que me estimule mentalmente. Yo No necesito a alguien mentalmente simple."
"Yo estoy buscando a alguien que luche por la perfección espiritual, porque yo necesito a alguien con quien compartir mi fe en Dios. Yo necesito a alguien suficientemente sensible para que me comprenda por lo que yo paso en la vida como mujer, pero suficientemente fuerte para darme ánimos y no dejarme decaer."
"Yo estoy buscando a alguien el cual yo pueda respetar. Para poder ser sumisa, yo debo respetarlo. Yo no puedo ser sumisa con un hombre que no pueda arreglar el mismo sus problemas. Yo No tengo ningún problema con el ser sumisa (simplemente él tiene que merecerlo).. Dios hizo a la mujer para ayudar al hombre. Yo no puedo ayudar a un hombre que no se puede ayudar a si mismo."

Cuando terminó lo vio a los ojos y él se veía muy confundido y con interrogantes. Él le dijo "Estas pidiendo mucho"
Ella le contestó... "Yo valgo mucho".

Del pensamiento de los nativos Norteamericanaos:

Tu pelo te recuerda que tus pensamientos fluyen en todas direcciones. La trenza simboliza la conciencia de unificación y la unidad…, las hebras individuales de pelo se debilitan, más cuando se re-unen en unidad, demuestran físicamente la fortaleza del ser unificado con el Todo: Una Mente, Un Corazón, Un Alma. Hay momentos para llevar el pelo tranzado y momentos para llevarlo suelto, momentos distintos para expresar tu armonía con el flujo de la vida y para expresar tus pensamientos de unificación a los demás.





La forma en que llevas el pelo te puede servir como mecanismo de compensación. Si tiendes a ser muy estructurada y rígida, la medicina es llevarlo suelto y más bien desordenado… y, al revés, si tiendes a ser muy ‘volada’, la medicina es llevarlo ordenado y ojalá trenzado.

Cuando decimos medicina, significa hacerlo por un periodo de tiempo, hasta que nuestras energías se equilibren…y no se trata de transformar nuestra esencia y/o nuestra personalidad. Compartido por Samai


"LAS 4 LEYES ESPIRITUALES DE LA INDIA"

La Primera Ley dice...
"LA PERSONA QUE LLEGA ES LA PERSONA CORRECTA..." 

Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad,
todas las personas que nos rodean, que interactúan
con nosotros, están allí por algo, para hacernos
Aprender y Avanzar en cada situación...

La Segunda Ley dice...
"LO QUE SUCEDE ES LA ÚNICA COSA QUE PODÍA HABER SUCEDIDO..." 

Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que
nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera...
Ni siquiera el detalle más insignificante...

No existe el...
"Si Hubiera hecho tal cosa….
Hubiera Sucedido tal otra…"
..No...

Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado,
y tuvo que haber sido así para que Aprendamos
esa lección y sigamos adelante...

Todas y cada una de las situaciones que nos suceden
en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente
y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo... 


La tercera ley dice...
"EN CUALQUIER MOMENTO QUE COMIENCE, ES EL MOMENTO CORRECTO..."

Todo comienza en el momento indicado...
Ni antes, ni después...
Cuando estamos preparados para que algo Nuevo
empiece en nuestras vidas...
..Es Allí cuando Comenzará...

Y la cuarta y última ley dice...
"CUANDO ALGO TERMINA, TERMINA..."

Simplemente Así...
Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra Evolución...

Por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar
ya enriquecidos con esa Experiencia...

Creo que no es Casual que estén leyendo ésto...

Si éste texto llega a nuestras vidas hoy, es porque
estamos preparados para Entender...

..Que Ningún Copo de Nieve, cae alguna vez,
en el Lugar Equivocado...
 

¡¡Namaste!!!