BIENVENIDA SEAS!

A ti hermosa mujer, sucursal de la energía creadora te invitamos a formar parte de esta gran tribu planetaria, queremos que asistas a esta a cita sagrada dedicada al despertar de la diosa que habita en cada una de nosotras. Lunandina es la confluencia de corazones libres, un espacio de crecimiento y reflexión creado a manera de constelación de energía femeninas que vibran para conectarnos con la naturaleza, compartir y aprender unas de otras, encender nuestro fuego interior, alimentarnos del amor y curar a la tierra a través de nuestra propia sanación. ¡Luminosas, amorosas, reflexivas y sensitivas, que así nos encuentre reunidas la Lunandina! Bienvenidas diosas!

jueves, 24 de octubre de 2013

EL PELO LARGO: CANAL ENERGÉTICO

“Nuestra moda del cabello puede ser simplemente una tendencia, pero si lo analizamos, podemos encontrar que nos hemos ido privando de una de las más valiosas fuentes de energía para la vitalidad humana”. - Yogui Bhajan.

Considera la posibilidad de que el pelo de la cabeza sirva para algo más que para lucir bien. El hombre es la única criatura que le crece el pelo largo en la cabeza a medida que llega a la edad adulta. Si no se corta, el cabello crecerá a una longitud determinada y luego se detiene por sí solo a la longitud correcta para usted. Desde el punto de vista del yoga, el pelo es un regalo maravilloso de la naturaleza que en realidad puede ayudar a elevar la energía Kundalini (la fuerza vital creativa), que aumenta la vitalidad, la intuición y la tranquilidad.

Corte de pelo

Desde hace mucho tiempo en muchas culturas no se cortan el pelo, porque era una parte de lo que eran. No había peluquerías. A menudo, cuando las personas fueron conquistadas o esclavizadas, su pelo fue cortado como un signo reconocido de la esclavitud. También se entendió que esto serviría como un castigo y para disminuir el poder de los esclavizados.

Los huesos de la frente son porosos y tienen la función de transmitir la luz a la glándula pineal, la cual afecta la actividad cerebral, así como la tiroides y las hormonas sexuales. Cortar el flequillo que cubre la frente impide este proceso. Cuando Genghis Khan conquistó China, que consideraba la cultura china muy sabia, y a su gente muy inteligente y que no se dejarían subyugar. Por lo que impuso que todas las mujeres en el país se cortaran el pelo y usaran flequillo, porque sabía que iba a servir para que fueran tímidos y poder controlarlos más fácilmente.

Tribus enteras como sociedades fueron conquistadas, y el corte de pelo se hizo tan frecuente que la importancia del pelo se perdió después de unas pocas generaciones, y los peinados y la moda llegó a ser el único enfoque.

La ciencia de pelo fue una de las primeras tecnologías dada por Yogui Bhajan, cuando llegó a Estados Unidos. “Cuando el cabello de su cabeza se le permite alcanzar en toda su longitud, maduro, entonces el fósforo, calcio y vitamina D son producidos, y entrar en el líquido linfático y, finalmente, el líquido cefalorraquídeo a través de dos conductos en la parte superior del cerebro . Este cambio iónico crea la memoria más eficiente y conduce a una mayor energía física, resistencia mejorada, y la paciencia. “Yogui Bhajan explicó que si decides cortarte el pelo, no sólo se pierde esta energía extra sino también nutrientes, pues tu cuerpo entero debe suministrar una Energía extra para generar el crecimiento del pelo.

Además, los pelos son las antenas que recogen y canalizan la energía del sol o prana a los lóbulos frontales, la parte del cerebro que se utiliza para la meditación y la visualización. Estas antenas actúan como conductos para lograr que una mayor cantidad de energía sutil, cósmica. Se tarda aproximadamente tres años desde la última vez que se corte el pelo de para crear nuevas antenas en las puntas del cabello.

Kundalini Cuidado del Cabello

En la India, un Rishi es conocido como un sabio que anuda su cabello hasta la coronilla de la cabeza durante el día para energetizar las células del cerebro, y luego lo peina por la noche. Un “nudo rishi” da energía a su campo magnético (aura) y estimula la glándula pineal en el centro de su cerebro. “La activación de la glándula pineal es fundamental para el desarrollo de las funciones intelectuales superiores, así como una mayor percepción espiritual” (Yogui Bhajan). Durante el día, el pelo absorbe la energía solar, y por noche absorbe la energía lunar. Mantener el cabello recogido durante el día y por la noche ayuda en este proceso. Trenzar el pelo en la noche le ayudará a su campo electromagnético a equilibrarse durante el día.

Puntas abiertas

El pelo suelto puede desarrollar puntas abiertas. En vez de recortarlos y así perder sus antenas, Yogui Bhajan recomienda aplicar una pequeña cantidad de aceite de almendras en el pelo durante la noche para que pueda ser absorbido antes de lavarlo a la mañana siguiente. Mantener el cabello enrollado en tu coronilla y protegido con una cubierta para la cabeza durante el día le ayudará a sanar sus antenas. Si tienes el pelo largo, observa tu experiencia es diferente cuando se está limpio y en espiral a tu coronilla, o hacia abajo y suelto.

Cabello mojado

Un año después del solsticio de invierno, cuando Yogui Bhajan estaba sentado en nuestra sala de estar con el pelo mojado, explicó que el cabello debe estar seco antes de cubrirlo con un turbante para evitar el dolor de cabeza. Cuando pones tu cabello húmedo, tenderá a contraerse y apretar un poco, e incluso romper cuando se seca y la humedad enfriará el cuero cabelludo. Una idea es tomarse de vez en cuando un tiempo para sentarse al sol y permitir que el pelo limpio y húmedo se seque naturalmente y absorber algo más de vitamina D. Los yoguis recomiendan lavar el cabello cada 72 horas (o más frecuentemente si el cuero cabelludo suda mucho ). También puede ser beneficioso lavarse el pelo después de estar molesto o tenso para ayudar a procesar las emociones.

Peine de madera

Los yoguis también recomiendan el uso de un peine de madera o un cepillo para peinarse, ya que produce una gran cantidad de circulación y la estímulo en el cuero cabelludo, la madera no crea electricidad estática (que provoca una pérdida de energía del pelo para el cerebro). Si te cepillas el cuero cabelludo hacia atrás, de atrás hacia delante, y luego varias veces a derecha e izquierda, no importa la longitud que tenga tu cabello, entonces todo el cansancio de tu día se habrá ido. Para las mujeres, se dice que el uso de esta técnica para peinar el cabello dos veces al día puede ayudar a mantener la juventud, un ciclo menstrual sano, y buena vista.

Para personas calvas o con calvicie, la falta de energía absorbida por el cabello puede ser contrarrestada con más meditación. Si tienes canas ten en cuenta que el color blanco o plateado aumenta el flujo de energía y vitaminas para compensar el envejecimiento. Para la salud del cerebro a medida que envejece mejor, trate de mantener su pelo natural y saludable como sea posible.

Cabello de Tagore

Yogui Bhajan contó esta historia sobre el pelo de hace muchos años en un campamento de mujeres en Nuevo México: ‘Reconoce lo bello y poderoso que es tu cabello, que cuando lo cuides, vivirás una vida más plena en este mundo’. Cuando Rabindranath Tagore, el gran poeta que encontró a Dios dentro de sí mismo, tuvo una cita con un amigo en un barco de vapor, el amigo no lo reconoció y así le escribió una carta. “Estábamos en el mismo barco, pero yo no te encontré.” Tagore dijo: “Yo estaba allí.” Su amigo dijo: “Se que tú eres ahora un hombre realizado en Dios, y me gustaría saber qué es lo primero que hiciste cuando te diste cuenta de la Unidad de todo”, dijo Tagore:” Cuando me di cuenta de la Unidad de todo, lancé mi kit de afeitar al océano. Dejé mi ego y me entregué a la naturaleza. Yo quería vivir en la forma que mi Creador me dio.”

Cuando los seres humanos permiten que su pelo crezca, dan la bienvenida a la madurez, la responsabilidad de ser adultos, y el alcance a su totalidad. Es así que se encuentre la gracia y calma en una persona con el pelo sin cortar desde el nacimiento y que lo mantenga así. El Creador y la Creación tienen una razón importante para darte tu cabello.

Se dice que cuando permitas que tu pelo crezca en toda su longitud y lo recojas en un nudo sobre la coronilla de la cabeza, la energía del sol, prana, la fuerza vital, disminuirá de la columna vertebral. Para contrarrestar esa tendencia a la baja, la energía vital Kundalini se elevará para crear un equilibrio energético. En palabras de Yogui Bhajan, “El cabello no está ahí por error. Tiene un propósito definido, los santos lo reverencian y otros hombres se ríen.


Fuente: centrodorado.wordpress.com

miércoles, 23 de octubre de 2013

Plegaria al Abuelo Fuego

Que el fuego ilumine nuestros pensamientos, que los haga verdaderos, buenos y justos.
Que nos impida resignarnos con menos.

Que el fuego ilumine nuestra mirada.

Que nos abra los ojos al placer de compartir todo lo bueno de la vida.

Rogamos al fuego que nos aleje de aquello que no nos pertenece por derecho.

Que el fuego caldee nuestros labios, para que podamos decir la verdad con palabras amables que sirvan y estimulen a otros.

Que el fuego habite en nuestros oídos, para que podamos escuchar de verdad, para que podamos oír el rumor del agua y toda la creación y el Ensueño.
Que nos proteja de las habladurías y de todo aquello que pueda hacernos daño y causar el quebranto de nuestra familia.

Que el fuego habite en nuestros brazos y manos para que podamos ser útiles y construir el amor.

Que el fuego habite en todo nuestro ser, en nuestras piernas y pies, para que podamos caminar sobre la tierra con reverencia y respeto, para que podamos avanzar por la senda del bien y la verdad, sabiéndonos a salvo de apartarnos de aquello que no es verdadero.

YONI - VERSO


Yoni es una palabra proveniente del sanscrito que significa “el origen del todo” ó “pasaje divino”. Esta hermosa palabra se usa para referirse de manera sagrada a lo que conforman los labios mayores, menores, el clítoris, todos los óragnos externos que forman la vulva al ígual que la vagina.

Al buscar más sobre el origen del yoni, encontré un libro muy útil del mismo nombre, The Yoni 1996 Rufus C. Camphausen. Aquí el autor nos habla de una de las religiones más antiguas del mundo practicada por diferentes culturas ancestrales alrededor del mundo. En este libro se nos cuenta sobre la veneración al yoni, la vulva, el poder femenino y las Diosas. Todo esto antes de que el mundo como hoy lo conocemos, practicara una religión patriarcal y por consecuencia viviéramos dentro de una sociedad basada en los mismos valores patriarcales restrictivos en cuanto a la esencia del poder femenino.

El honor al yoni, es precisamente el honor a la Diosa, a la Gran Madre. En algunas partes de la India y Bangladesh hay escuelas secretas en las que no solo se venera al yoni por sus poderes de fertilidad sino por su poder de menstruación y sobretodo por la relación que tiene con la energía sexual femenina.

El yoni-verso es precisamente eso, un Universo interno lleno de infinitas posibilidades. Por lo que si nos encontramos en el camino del despertar femenino, debemos de estar dispuestas a conocer nuestro Universo interior: nuestro preciado y delicado yoni.

Dentro de la antigua cultura China se sabe que las concubinas del Emperador practicaban religiosamente el ejercitamiento del yoni para mayor placer sexual. Sin embargo esta práctica secreta no salió de las paredes del palacio sino siglos después. Hoy en día dentro de la filosofía Taoista y dentro del Tantra se enseña esta práctica, sin embargo esta va mucho más haya de la expansión sexual. Además de ayudarnos a incrementar y circular nuestra energía sexual, nos ayuda a rejuvenecer y a nuestro crecimiento espiritual. En estas filosofías nos enseñan a ver nuestro yoni como punto de partida hacia nuestra felicidad y éxtasis, entendiendo éxtasis como una forma de vida y no como placer físico momentáneo.

La aceptación y rendimiento emocional a nuestro yoni nos abre puertas a otro Universo ya que la energía sexual es una de las energías primordiales en todo ser humano. El rechazo a nuestro yoni resulta en enfermedades o padecimientos desde cólicos menstruales hasta una vida sexual no placentera.

El yoni-verso abarca toda la esencia femenina y su capacidad es insuperable ya que gracias a el nacemos, damos luz a otra vida, nos ayuda a renovarnos menstrualmente y mensualmente y gracias a él podemos expander nuestros orgasmos y nuestra vida en general. Todos estos puntos hacen que nuestro yoni sea lo más preciado en nosotras las mujeres, sin embargo ¿Qué cuidados o atención le das?

El yoni como cualquier parte de nuestro cuerpo retiene energías las cuales nos pueden ayudar a expandir nuestro ser o nos pueden desquilibrar. La limpia del yoni en todas las mujeres sexualmente activas es primordial ya que a la hora de compartir nuestra energía, esta se queda guardada haciendo una conexión muy especial en nuestro cuerpo, pero ¿Qué pasa cuando ya no compartimos esa energía?

Cuando la energía masculina se queda atrapada en nuestro yoni, inconcientemente no podemos deshacernos del lazo que nos unía sexualmente a esa persona y aunque en la vida real no pensemos que haya una conexión, a veces en sueños o en algún momento esa energía masculina nos hace recordar. Esa conexión puede durar años si es que no cerramos esos círculos. Es precisamente por esto que muchas parejas después de tomar caminos distintos “por azares del destino” se vuelven a encontrar y vuelven a retomar esa relación, pues ese circulo-energía no se ha liberado.

Limpiar nuestro yoni no es más que cerrar un círculo concientemente para poder iniciar otro.

La piedra de jade es una piedra que ayuda en la limpia del yoni. El jade es naturalmente femenino, está asociado con el chakra cardiaco y sus características son serenidad y pureza. Es una piedra sobretodo protectora que nos ayuda en la nutrición personal, nos trae armonía, nos ayuda a tener sueños reales y nos ayuda a eliminar toxinas. Existen prácticas Taositas específicas para este tipo de limpias. Sin embargo una forma muy fácil de limpiar nuestro yoni es por medio de una sencilla meditación la cual he adaptado de una meditación Taoista y una que yo hago cada vez que lo siento necesario. 




jueves, 10 de octubre de 2013

Nuestros sueños, los sueños de la Tierra


Las mujeres nos estamos levantando como la levadura en todo el planeta. SONIA JOHNSON

Cuando sanamos, gracias a sentir nuestras aflicciones y alegrías, sana la Tierra. Parte del surgir de lo feme-nino que veo producirse en todo el país (y en todo el mundo) es el fortalecimiento de los lazos entre las muje-res. Gwendolyn, una de las mujeres que conocimos antes, decía que gracias a su sanación «han entrado en mi vida hermosas amistades femeninas. Eso nunca me había ocurrido antes porque ponía demasiada energía en los hombres. Ahora está comenzando a surgir una hermandad de mujeres. Cuando una se toma el tiempo necesario para sintonizar consigo misma y con sus necesidades, comienza a producirse esta hermandad».

Yo no podría hacer el trabajo que hago sin el apoyo de mis hermanas de todo el país. Mis amigas y co-legas me sostienen. Me siento apoyada y bendecida. Brian Swimme escribió una vez que los seres humanos somos el espacio donde sueña la Tierra. Nuestros sueños personales no son sólo nuestros, son lo que la Tierra sueña a través de nosotras. Los deseos de nuestro corazón son los deseos de la Tierra, son lo que Ella nos pide que hagamos. El sistema adictivo nos ha dicho que «si no duele no vale la pena hacerlo, sin sacrificio no hay beneficio». Pero lo cierto suele ser justamente lo contrario. Si lo que hacemos no nos procura ninguna alegría, ningún placer, ningún sentido de finalidad, ninguna satisfacción, no vale la pena hacerlo. Nuestro estado de salud es el barómetro de esto. Nuestras células saben lo que necesitamos hacer. ¡Escuchémoslas!

Todas las células de nuestro cuerpo responden a nuestros sueños. Estos son necesarios para nuestra salud y para la salud de nuestro planeta. Los sueños que sueña la Tierra a través de ti son distintos de los que sueña a través de mí. Pero yo necesito oír tus sueños y tú necesitas oír los míos, todas necesitamos oír los sue-ños de las demás mujeres; si no, no tenemos la historia completa. El sistema adictivo ha puesto mucho interés en impedir que nos escuchemos las unas a las otras, durante siglos. Pero ha llegado nuestra hora. Escuchémo-nos mutuamente.

Tomado del libro: Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer. 
CHRISTIANE NORTHRUP

Los misterios de la sangre


Por Durga Bernhard

Al principio, según la Tradición de la Mujer Sabia, todo empezó, como siempre, en el nacimiento. La Gran Madre de Todo dio a luz y la Tierra salió del vacío. Entonces la Gran Madre de todo dio a luz una y otra vez, y la gente, los animales y las plantas aparecieron en la Tierra. Todos tenían mucha hambre. ¿Qué comeremos? Preguntaron a la Gran Madre. “Ahora vosotros me coméis a mí”, respondió con una sonrisa. Pronto hubo muchas vidas, pero a la gran Madre de Todo le gustó tanto crear y dar a luz que no quiso parar. “Ah”, dijo sonriendo, “ahora yo os como”. Y así sigue haciendo. Todos venimos de la misma madre. La mujer sabia. Volveremos a su abrazo, su vientre rico en sangre, su sangre que es vida y da vida. Su poder es su sangre que fluye y fluye, su sangre que es vida y da vida. La sangre menstrual de cada mujer y la sangre de cada nacimiento son un misterio sagrado.


¿Qué son los misterios de la sangre? ¿Por qué son tan importantes para entender la Tradición de la Mujer Sabia?

Los misterios de la sangre nos enseñan que la sangre menstrual y la sangre del parto son sangres sagradas, sangres de poder, sangres curativas. Los misterios de la sangre nos enseñan a recordar que la vida y la curación vienen de una mujer y vuelven a ella, a la mujer que sangra y sangra. Y no muere.

Los misterios de la sangre revelan que la sangre menstrual (en tiempo lunar) y la del parto son tan sagradas, tan llenas de potencial, de vacío, que se pueden usar, no sólo para curar, sino para nutrir. La sangre de la mujer sagrada es sangre nutritiva, sangre de amor, de abundancia, sangre que cura la tierra.

Los misterios de la sangre recuerdan el inmenso poder de la mujer que sangra. Un poder suficiente para compartir de madre a madre, de nutriente a nutriente.

Cuando sangramos en la tierra (en la fantasía o en la realidad) nuestro poder nos arraiga a la vez que fluye nuestra sangre a través de la chakra de raíz en la tierra.

Al sangrar en la tierra, sangrar libremente, nos conocemos como mujeres, como nutrientes de la vida, como quienes dan alimento a las plantas, un alimento sagrado: nuestra sangre de luna.

Soy mujer que da alimento para asegurar la vida en la tierra. Con el poder de mi sangre lunar, mi sangre, el poder de mi parto, mi sangre, alimento a la tierra, que nos alimenta a todos. Cada mes recuerdo: Soy mujer. Soy tierra. Soy vida. Soy alimento. Soy cambio.

Soy mujer, que mira sus cambios de frente: visiones lunares hormonales armónicas y agitadas, oráculos de ovulación, locuras premenstruales, orgasmos de complicidad, éxtasis de partos, bendiciones de lactancia, emociones de menopausia.

Soy un todo. Soy mujer. Conozco la vida, la muerte, el dolor, y la salud de mi médula, de mi vientre. Conozco los lugares sangrientos: el espacio estrecho entre la vida y la muerte, el espacio sangriento del nacimiento, el desorden de la vida nutriente, el flujo de sangre al dejar pasar la vida. Soy mujer. La sangre es mi poder. Un poder de paz. Sangre de paz.

Mi sangre es alimento sagrado. Mi sangre nutre al feto que crece. Mi sangre se vuelve leche para alimentar a mi hijo. Mi sangre fluye en la tierra como alimento sagrado para la gran Madre, Gaia, Madre Tierra.

Gaia, la de formas sangrientas. Mujer, la de formas sangrientas. Sangre de alimento. Pero sangrienta. Sangre menstrual sangrienta, sangre de parto sangrienta. Sangre de paz, sangre de alimento. Sangre de salud/plenitud/sacralidad, no de sacrificio. La Tradición de la Mujer sabia es una mujer de manos ensangrentadas, de muslos ensangrentados, una mujer que da a luz, que ve el otro lado de las cosas.

La salud/plenitud/sacralidad está siempre cambiando. La vida es misteriosa, se mueve en espirales de cambio. Las espirales se mueven hacia, a través de y desde el vacío. Cambian creando un agujero para que podamos ver el sagrado regalo de salud de nuestra totalidad.

“Siéntate aquí, hermana, en el suave césped verde, y da tu sagrada sangre de luna a la tierra, de vuelta a la espiral de la vida. Deja fluir la sangre roja de tu vientre en el verde y marrón de la tierra. Siéntate aquí. Relájate, cierra los ojos y recibe las visiones. Descansa ahora y da tu sangre lunar como alimento a las madres que nos alimentan. Relájate y recibe las visiones”.

 El tiempo de la menstruación, según la Tradición de la Mujer Sabia, es un tiempo de visiones. Cualquier mujer que preste atención a estas visiones encontrará el poder de los chamanes, los curanderos, las mujeres de medicina.

“Añade una pedazo de hoja roja a tus preparaciones, cualquier hoja roja excepto de hiedra venenosa. Hará la medicina más fuerte”, dice una amiga, aprendiz de chamana de una nativa americana.

Estos son los poderes de la mujer menstruante, la menopáusica, y la post-menopáusica:

-Unidad con la tierra como presencia de respuesta nutriente.
-Comunicación con plantas, animales y piedras.
-Creadora del tiempo meteorológico.
-Cambiante de formas.
-Invisibilidad.
-Comunicación con hadas, devas, elfos, dragones, unicornios.
-Presciencia.
-Agudeza de olfato, gusto, oído, vista, tacto.
-Curación.


La Tradición de la Mujer Sabia entiende la curación como un misterio de sangre. Sangre de vida y muerte, sangre de nutrición, son el conocimiento natural de la mujer, las cosas que nos hacen sabias.

Fuente: Susun Weed

Traducción: Carmen Valenzuela-Cervantes

Los ciclos de la mujer y la luna

Por Miranda Gray

El caso de la menstruación femenina es uno de los ejemplos más claros de esta tendencia nuestra a omitir el lado introspectivo que caracteriza a los valores yin. El ciclo menstrual es un conjunto de fases donde la mujer tiene el potencial de conectar, mensualmente y a través de su propio cuerpo, con la creatividad que se desprende de todo ciclo vital de muerte y renacimiento.

Tiempo lineal y tiempo cíclico. Ritos de iniciación (Nacimiento y Renacimiento).
Hay un momento en la vida de la mujer donde comienza a sentirse parte integrante y conformante del proceso creativo de la naturaleza. El punto de inflexión lo marca su primera menstruación. Antes de ese momento, la mujer es todavía una niña y vive un tiempo lineal caracterizado por el discurrir homogéneo de sus días sin cambios importantes en su naturaleza emocional y energética.
La primera menstruación es un momento importante en la vida de la mujer. Por desgracia este momento pasa desapercibido en la mayoría de los casos o se vive sin la conciencia y la importancia que tendrá para la mujer este acceso fisiológico y corporal con el ritmo vital. En nuestra sociedad actual no hay una educación enfocada a informar a las niñas que a partir de su primera menstruación los días no van a ser iguales. Las chicas adolescentes de hoy en día no tienen una información clara y precisa de que su biología va a transformarse y se estructurará en ciclos. Para una adolescente es importante saber que cada uno de los días van a ser diferentes a lo largo de un mes y que, sin embargo, volverán a repetirse mes tras mes. Esta repetición va a generar un ritmo del que podrán ser conscientes con tan sólo observarlo, vivirlo. La finalidad de concienciarse de su ciclo es poder explorar cada uno de los diferentes matices diarios sin perderse emocionalmente dentro de esta variedad tan rica de posibilidades.
Muchas de las madres no pueden informar a sus hijas de este hecho porque ni siquiera ellas saben que existe esta posibilidad, tampoco los padres. La sociedad nos exige vivir desconectadas, nos pide que volvamos a ser seres asexuadas volviendo al tiempo lineal de nuestra niñez.
Una vez la mujer ha accedido a su naturaleza cíclica, es imposible desconectarse y querer volver a vivir en un tiempo lineal. Sería como querer retornar biológicamente a nuestra infancia, y esto la naturaleza no lo contempla. Sin embargo la sociedad sí nos exige esta homogeneidad en nuestros patrones de conducta, nos demanda seguir igual día tras día, sin cambios a lo largo de un ciclo mensual. Nuestro péndulo vital nos obliga a bajar, a bucear y explorar nuestra naturaleza interna, mientras que la sociedad exige constantemente estar arriba, disponibles, activas, yang, fuera, al frente, ignorando los ciclos yin de interiorización. La mujer, en su descenso a lo profundo trae al mundo externo el yin, ella es la portadora de sus cualidades, pero para ello necesita conectar con esa parte, necesita distanciarse durante una fase de su ciclo para volver al mundo externo, yang, con la sabiduría adquirida en su descenso.
Por esta razón muchas mujeres viven cada mes de manera conflictiva esta oportunidad que la naturaleza brinda. Lo llamamos síndrome premenstrual. Son unos días de conflicto donde la naturaleza empuja a la mujer hacia lo profundo, mientras que la sociedad la retiene impidiéndole ese acercamiento. Y así la mujer vive un periodo de gran conflicto donde su visión interior contrasta con una realidad exterior que ha extremado sus valores hasta el punto también de desvirtuarlos. La falta de información a la hora de entender este proceso es muchas veces la causa que impide tanto a la mujer como al hombre tomar conciencia de este hecho. Dialogar con las energías que se despiertan durante la menstruación a lo largo del ciclo puede ayudar a la mujer a recuperar parte de su equilibrio. Este diálogo necesitará de un distanciamiento responsable y consciente de la actividad y el ritmo que se viven fuera.
Nuestros antepasado celebraban los inicios de los ciclos, y la primera menstruación de una mujer era motivo de celebración para la comunidad. Pero los ritos de iniciación tan importantes en estas sociedades también han desaparecido de nuestra manera occidental de entender la vida, así como el sentido sagrado de la misma. Esta carácter sagrado no era otra cosa que sentir en carne propia esa conexión con el pulso, con los latidos de la vida. De igual importancia y significación para la mujer son las alteraciones biológicas que se producen en su ciclo mensual, como son los embarazos o la menopausia. También la menopausia deberían igualmente celebrarse como final de un periodo y renacimiento a otra etapa. Pero al perder el sentido de los cambios, hemos perdido la heterogeneidad que genera diferencia, alternancia y vida, en favor de una homogeneidad cada vez más estéril y aburrida. ¿Qué podemos hacer? Experimentar con curiosidad cada fase de nuestro ciclo mensual, integrarla, celebrarla y dejarla marchar. Y emocionarnos y agradecer al sentir el ritmo.

Cuatro Fases
Sociedades antiguas y todavía hoy comunidades indígenas separaban y aislaban a las mujeres que estaban menstruando para, precisamente aprovechar al máximo el potencial vital y creativo que la mujer portaba dentro. Una información ancestral valiosa que se utilizaba para ayudar, nutrir, inspirar y dirigir a la comunidad donde habitaban. Para ponernos en contacto con estas energías creativas que se liberan durante el ciclo mensual podemos distinguir cuatro fases fisiológicas que son las fases de todo proceso creativo y también las fases de gestación de la naturaleza.


1. Muerte (culminación, menstruación)
El ciclo comenzaría con el primer día de sangrado. Un momento en el que se cierra el ciclo anterior y se da comienzo a un nuevo ciclo. Este dejar ir dura entre 3 y 5 días más o menos dependiendo de la mujer. Es éste un momento de muerte e introspección, de liberación de un ciclo que se ha completado. En esta fase la mujer tiene el potencial de contactar con ese interior frío, oscuro, receptivo que forma parte intrínseca de su naturaleza. Un momento de intimidad y aproximación a un espacio interno profundo, muy profundo, que nos recuerda unos valores hoy por hoy olvidados.

2. Renacimiento (preparación, comienzo)
Después de los días de menstruación el cuerpo de la mujer comienza a prepararse para gestar un nuevo óvulo en los ovarios, es la fase de renacimiento. Esta preparación tiene a nivel vital externo su expresión en la planificación preliminar de las ideas que darán lugar a nuevos proyectos. Esta es una fase donde podemos encontrar inspiración en todo aquello que nos rodea, pudiendo disfrutar de una forma renovada de la relación con nuestro entorno. La naturaleza intuitiva de la mujer irá seleccionando aquello en lo que ir fijando su atención pero todavía sin decidir una forma, simplemente jugando.

3. Pensamiento (dirección)
Esta fase da paso a unos días en los que la mujer empieza a contactar con la dirección que quiere dar a esas ideas, gestándose la intención y la forma de un proyecto, idea o causa determinados. También aquí la intuición de la mujer tiene un papel relevante en la toma de decisiones y prioridades. A nivel fisiológico el óvulo ha viajado de los ovarios al útero y se encuentra en su fase más receptiva esperando a unirse a un espermatozoide. Éste es por ello un momento donde la mujer se expresa a un nivel más externo y sus deseos personales son menos importantes, se va preparando ya aquí para una posible maternidad. En esta fase la mujer puede aportar gran ayuda y nutrimento a otros miembros de su entorno o comunidad.

4. Creatividad (creación)
Y por último llegamos a los días previos a la menstruación. Uno de los momentos donde la mujer está más frenética y creativa en su vida cotidiana pues el óvulo, si no ha sido fecundado por un espermatozoide, tienen el potencial de hacerlo a otros niveles tomando la forma de proyectos y causas que se concretan y exteriorizan con la estructura y potencia natural que ha ido gestándose a lo largo de las etapas anteriores. La mujer en esta fase empieza ya a sentir la llamada interna y van creciendo recíprocamente su intuición o su lucha, conforme se adentra o se resiste a esta reunión con la parte de su naturaleza más desconocida y recóndita.

Y vuelta a empezar
Y así llegamos de nuevo a la fase donde el óvulo y el tejido que recubre el útero son expulsado fuera del cuerpo. La mujer puede acceder aquí a su naturaleza más yin. La mujer en esta fase conecta con soluciones y salidas creativas, encuentra los matices, resuelve los enigmas. Se completa y despide un ciclo, y se va madurando el inicio del próximo.
Parecería obvio resaltar que la forma de entrar en conexión con las energías de cada fase no proviene de la razón y el entendimiento intelectual de estos ciclos. Con este artículo corremos quizá el riesgo de que la lectura del mismo pueda generar una barrera intelectual superficial que impida un acercamiento más vivencial. Sin embargo hemos considerado importante facilitar esta información y hacerlo desde la perspectiva integradora del ciclo básico del yin y elyang.

1. Rememora tu primera menstruación. Reúne en casa a familiares y amigos, y atrévete a celebrar ese momento como celebras tu cumpleaños. Busca entre tus recuerdos la fecha o época del año donde tuviste tu primer ciclo, si no consigues acordarte, establece una fecha simbólica. Celebra este evento anualmente; estás celebramos el inicio a la vida cíclica. En ocasiones sorprende cómo nuestra fecha de nacimiento, nuestro cumpleaños, es cercana o coincide con la fecha de nuestro primer periodo.
Aprovecha los regalos que te hagan o te hagas para lucirlos durante los días de tu menstruación a lo largo del año. Esos días vístete para ti. Elige colores que te acompañen en tu introspección: negro, marrones, violetas…
Otra sugerencia es que os reunáis varias amigas cuya fecha de inicio a la vida cíclica coincida en el tiempo. Animaros a compartir y celebrar ese momento.


2. Ir sincronizando tu menstruación con la Luna. A lo largo de los dos o tres primeros meses es importante observar la luna y entender cómo está funcionando tu ciclo actualmente. Posteriormente podemos empezar a sincronizar nuestro periodo con los días de Luna llena, o de Luna nueva. Sincronizarnos con la luna llena nos brinda la oportunidad de exteriorizar y dar forma en el mundo a nuestra creatividad interior. Sincronizar con la luna nueva nos lleva a un periodo de mayor introspección profundizando en el misterio y la intuición. Dependiendo del momento vital en el que nos encontremos puede apetecernos más sincronizarnos con uno u otro.
Para conseguir esta sincronización fijaremos nuestra intención en un plazo relativamente flexible de tiempo, por ejemplo 1 año, y cada mes alrededor de la 2ª semana que es la fase de nuestro ciclo mensual relacionado con la dirección y los proyectos, nos centraremos en recordar nuestro objetivo. Podemos utilizar la siguiente frase para programarnos y fijar nuestra intención en sincronizarnos “Sincronizo mi ciclo mensual interno con el ciclo de la Luna. La próxima primavera (verano/otoño/invierno) mi menstruación empezará con la Luna llena (nueva)”. Este margen de 1 año es recomendable para intentar no caer en procesos obsesivos de competencia personal, y permitir que esta pauta corporal se vaya instaurando en nuestro cuerpo de manera paulatina y relajada.


Fuente:

Miranda Gray (1995). Luna Roja. Los dones del ciclo menstrual. Gala Ediciones.


  

martes, 30 de julio de 2013

Celebrando el año de la Semilla Galáctica 2013




"Soy mujer de la tierra alumbrando con luz de luna, me coronan las estrellas y las diosas viven en mi. 
Soy la fiesta de la vida danzando en el universo, mi alegría es medicina y las diosas viven en mi.
Soy mujer medicina cantando a los elementos, mamakilla es mi guía, la pachamama es mi hogar.
Soy la mujer sagrada, soy agua, soy tierra y vida, soy savia, fuego y aire, amor y libertad.

Madre tierra llévame, contigo siempre estaré, pachamama llévame hacia el mar"


"El espíritu voló y en alegría se convirtió"



¡Lunandina: 
Un verdadero círculo de vida!

 

¡Sedas al aire aludiendo al elemento!






Que no falte el abuelo fuego; símbolo de la creación!


Gracias Cata por ayudar a encenderlo...



Semillas, tambores, palmas y maracas!!!






Cantando y girando en circulo: 

Agua vital: purifícame,
fuego del amor, quema mi termor,
viento del alba, llévame a volar,
Madre Tierra vuelvo a mi hogar
¿A dónde? a este lugar!!!

Gracias Lunita por compartir este bello canto!!! 



Mucha energía, buena semilla y un abrazo lleno de amor a todos los seres maravillosos que estuvieron allí para celebrar con tanta alegría!

jueves, 18 de julio de 2013

CONOCER PARA PODER SER

Iglesia y patriarcado
¿Tiene alma la mujer?

Víctor Montoya
Rebelión

En muchas épocas y culturas se puso en duda la condición humana de la mujer. Se usó y abusó de ella como un objeto cualquiera. Los hombres, en ciertas civilizaciones, no estaban convencidos de que la mujer fuera enteramente una criatura humana, y en el Concilio de Mâcon, en el siglo IV de nuestra Era, se discutió frenéticamente si acaso la mujer tenía alma, habiéndose resuelto la cuestión por una escasa mayoría.

Durante siglos fueron pocos los que cuestionaron la inferioridad de la mujer, incluso hubieron quienes suponían que el cerebro femenino era más pequeño que el del varón y su naturaleza más emotiva. “En la Edad Media, los teólogos (todos ellos hombres) discutían incluso si las mujeres eran seres humanos -¿Tienen un alma, o eran más equiparables a los animales superiores, como los caballos y perros?-. Las mujeres mismas internalizaron estas actitudes y creían en ellas o las aceptaban” (Waters, M-A., 1977, p. 87).

La Iglesia católica, que ejerció un poder omnímodo sobre el mundo feudal y constituyó la única institución educativa hasta los albores del capitalismo, fue la primera en predicar que la opresión de la mujer era algo “natural”, puesto que en el Génesis se dice que tiene que vivir sometida a la autoridad del hombre. Otro ejemplo, los Diez Mandamientos del Antiguo Testamento no se refieren, en realidad, más que al hombre, mencionándose a la mujer solamente en el noveno, confundida con los criados y los animales domésticos.

Según el cristianismo, la mujer dependía del hombre no sólo porque fue creada de una de las costillas de éste, sino también porque se hizo “pecadora”, corruptora que trajo todos los males a la Tierra, sobre cuyas premisas se fundamentaron las doctrinas misantrópicas de la continencia y la negación a la carne. La mujer estaba considerada como apóstol del diablo y como amenaza potencial para los intereses espirituales del hombre. De modo que, durante el auge del romanticismo y la caballerosidad hacia la mujer, se cometieron discriminaciones tan brutales como el uso del cinturón de castidad. Los romanceros dan cuenta de que los caballeros, antes de partir a las cruzadas, dejaban a sus mujeres en los conventos por razones de honor.

Las mismas instituciones, encargadas de tender un manto negro sobre la sexualidad femenina, se encargaron de pregonar la idea de que la mujer decente no tenía sensaciones de placer sexual y que su órgano genital era un orificio oscuro y sucio, que no debía mirarse ni tocarse.

El celibato, como requisito fundamental para el sacerdocio, era sinónimo del desprecio por el cuerpo y el sexo. La Iglesia católica impuso a sus feligreses una vida de abstinencia de las relaciones sexuales, puesto que en los tiempos paganos de la antigüedad se consideraba el celibato como algo más honroso que el matrimonio. Esta idea de pureza religiosa ha aumentado la tendencia a quitar valor al matrimonio y envilecer las relaciones sexuales, y ha llevado a que centenares de sacerdotes, monjes y monjas se esfuercen por llevar una vida de continencia; claro está, el dogma de la perenne virginidad de María, que representa ante todo un modelo eminente y singular de maternidad, ha perpetuado la idea de que las relaciones sexuales son inmundas. Una tradición católica y ortodoxa, de hace unos quince siglos atrás, sostiene que María fue siempre virgen, lo que significa que ella y José nunca tuvieron relaciones sexuales, y que los hermanos de Cristo, mencionados en la Biblia, eran en realidad primos. Esta idea consolidó la tradición del celibato para monjas y sacerdotes, aunque algunas investigaciones confluyen en señalar que los “cuatro evangelios canónicos” proporcionan evidencia concordante de que Cristo tuvo verdaderos hermanos y hermanas en su familia. Por cuanto se debe aceptar el claro testimonio bíblico de que, después del parto virginal de María, José llevó una vida conyugal normal con María y engendró otros hijos e hijas. Además, esta controversia indujo a la teología a reflexionar en torno a esa mentalidad tan arraigada entre los católicos: de que el placer es algo malo, que deteriora, y que es mejor el sacrificio. Que al cuerpo era mejor ofrecerle palos que placer.

Los reformadores del siglo XVI, quienes encontraron en Martín Lutero a su máximo exponente, rechazaron el celibato religioso y la concepción de que la mujer era un ser maligno. Empero, propagaron la retrógrada teoría de que la mujer estaba adecuada por naturaleza para una vida de servidumbre y sumisión, y que dentro de la familia debía obedecer a su marido, porque el hombre era la imagen y la gloria de Dios, y ella la gloria del hombre. “La autoridad espiritual del marido manifestaba un colorido necesario: la inferioridad de su esposa. Esta inferioridad provenía de dos fuentes. En primer término, ‘la naturaleza de la mujer’ la encuadraba dentro de una vida de sumisión. Las analogías biológicas eran populares como elementos de sostén de esta posición: los hombres eran la cabeza, el cerebro, las mujeres eran el cuerpo” (Hamilton, R., 1980, p. 96).

Para la Iglesia, el matrimonio se trocó en el único sacramento capaz de dignificar a la mujer ante el hombre y la sociedad. Una mujer fuera del matrimonio valía tanto como una mujer que no podía traer hijos al mundo. J. J. Rousseau estaba también consciente de que el único lugar donde la mujer podía realizarse y existir como individuo -o sea, como ciudadana-, era dentro del contexto familiar. Por eso mismo, era costumbre que la mujer se case relativamente joven, y que, una vez desposada, se ocupe de los deberes del hogar y la educación de los hijos.

Desde la antigüedad, la mujer culta y dedicada a la vida profesional estaba vista como un ser indeseable, anormal y poco femenina; en cambio una mujer que vivía como ángel de la guarda del hogar, dedicada a la maternidad y la felicidad del marido, encajaba perfectamente en los cánones de la Iglesia. En primer lugar, la mujer debía ser devota, ya que si amaba y obedecía a Dios, amaría y obedecería también a su marido; y, en segundo lugar, la mujer debía cultivar la “elegancia social” y, sobre todo, la tolerancia, pues una mujer jovial, amable y de carácter afable -en especial para con el marido- evitaría toda violencia y furor.

Por otro lado, cabe añadir algunas líneas sobre la imagen creada por la religión católica respecto a la “mujer detestable y la mujer venerable”, puesto que ésta es una de las lápidas que más ha pesado sobre la mujer en el mundo cristiano, y, aunque los historiadores admiten que los primeros cristianos no adoraban ni veneraban a mujer alguna, se sabe que desde el esclavismo se identificó a las mujeres con dos arquetipos que representan lo “malo” y lo “bueno”. Es decir, con dos tipos de mujeres diametralmente opuestas: una es Eva, la otra María. La primera se asocia con la “impureza”, el pecado, la maldad y la sexualidad; en tanto la segunda se asocia con la “pureza”, la obediencia, la inocencia y la mediadora entre la Divinidad y la humanidad. Todo arranca de la creencia de que Eva escuchó a Satanás por medio de la serpiente y María escuchó a Dios en boca del ángel Gabriel. Eva fue expulsada del Paraíso por “pecadora”, condenada a ser dominada por el hombre y a “parir a sus hijos con dolor”; en tanto María, quien no recibió mancilla y concibió sin pecado original, fue declarada santa entre todas las mujeres. Así, Eva es la “pecadora” y María la “purificadora”, o como dice el refrán: la muerte a través de Eva y la redención a través de María.

Sin lugar a dudas, la sociedad patriarcal se aprovechó de estos valores ético-morales promovidos por la veneración a la Virgen María y su imagen, para conservar los valores tradicionales relacionados con los valores machistas de la sociedad, como ser la castidad, obediencia y sumisión; más todavía, estos arquetipos permanecen latentes en el subconsciente colectivo, puesto que se sigue nombrando a Eva cuando se trata de censurar la conducta de las mujeres que no aprecian la “limpieza moral” o se rebelan contra el sistema patriarcal en defensa de sus legítimos derechos. 

Bibliografía

-Hamilton, Roberta: La liberación de la mujer, Ed. Península, Barcelona, 1980.

-Waters, Mary-Alice: Maxismo y feminismo, Ed. Fontamara, España, 1977.

Víctor Montoya es escritor boliviano, residente en Estocolmo (Suecia).